Federico llegó a su casa completamente molesto. Él no puede creer que Isabel prácticamente lo corrió y priorizo a ese niño bonito.
—¿Por que esa cara?— Le pregunta Alfredo cuando lo ve
—No es nada, padrino.
—Necesito charlar contigo. Intente retrasarlo lo más que pude porque soy consciente de que tienes muchos problemas, pero ya no puedo callarlo más.
—Sólo habla.
—Tu padre despertó y escapó.
—¡Mierda! ¿Estas seguro?.
Él asiente —Estoy convencido de que alguien lo está ayudando a esconderse, per