¿Cómo es posible que sus palabras me hayan causado dolor? Es decir, no tengo alma y menos un corazón, o bueno, Celesty sí lo tiene. Mordí a su madre.
Alan y Nicolas, al darse cuenta de lo que había hecho, me miraron horrorizados y corrieron a auxiliarla. La colocaron con delicadeza en el sofá y se miraron preocupados.
—¿Qué sucede? —pregunté, sin sentir realmente ninguna emoción.
—La has mord… —dijo Alan, con la voz temblorosa.
—¡Eso es obvio, ancianito! —dije, rodando los ojos sin poder evitar