Una carta.
Tras concluir los detalles del plan con los chicos, necesitaba un respiro. Mi cabeza estaba tan llena de estrategias y preocupaciones que sentí que podría estallar si no me tomaba un descanso. Había sido un día largo y tenso, y ahora solo quería comer algo. Cuando entré al comedor, no vi a ninguno de los chicos. Estaba agradecida por eso; necesitaba estar sola por un momento, para procesar todo lo que se venía.
Me dirigí rápidamente a la barra, recogí mi bandeja de comida y me senté en una mesa