37. Compañero
Emma
Kira, desde que marcó a Dago, se había escondido en lo más profundo de mi interior, negándose a hablar conmigo. Su sentido de lealtad era un tema que definitivamente debíamos tratar.
Sabiendo que me estaría escuchando, reproché:
-No te preocupes, he dejado claro que soy una loba difícil de tratar.- Dije, burlándome de sus palabras, mientras imitaba su voz. -Pero en la primera oportunidad, vas y lo marcas. ¡Tonta!- Gruñí.
El silencio en mi mente era incómodo y molesto. Kira no respondía,