— ¿Cccero tresss? ¿Qué essstasss haccciendo aquí? — preguntó Yo con desconfianza.
— Vengo a unirme a la manada, cccero ssseisss.
—Me llamo Yo.
— Veo que sssiguesss con esssa tontería.
— No esss ninguna tontería. ¿Cómo hasss huido, cccero tresss?
— Aprovechando una misssión. No volvissste y no sssabían sssi habíasss muerto o desssertado porque nadie podía essspiar a la manada. Cuando inffformaron de una sssombra en el ataque de Brisssa Plateada, me enviaron.
— No me fffío de ti.
— Esss normal. Y