Nos habían descubierto. No sabía si habíamos sido nosotros, Alfred o Yo, pero lo que estaba claro era que nos habían detectado, así que ahora nos tocaba hacer nuestra parte: matar, matar y matar para que no se percatasen de los otros dos. Con esa idea en mente, entramos en las casas de los guardias: incluso con la alarma, los pillamos de sorpresa y no nos costó demasiado matarlos y apoderarnos de algunas de sus armas.
*** Flashback ***
— Cuando descubran el ataque, olvidaos del sigilo y sed rui