Capítulo 10.
Me desperté ante un ruido insistente y gemí en voz alta.
- ¡Abre la maldita puerta, Cole! – dijo la voz de un hombre enojado.
Entonces me sentí cargada y puesta en un mullido y hermoso colchón. Yo gemí de felicidad mientras los golpes continuaban insistentemente.
Rodé por el espacio como un gato y me restregué en el hermoso aroma de las sábanas. Mierda, yo quería de este jabón.
Entonces el peso de un cuerpo masculino cubrió el mío y una voz ronca y suave susurró en mi oído.
- Despierta, princes