Lexie sonrió al ver las armas que llevaba debajo del asiento. La joven no pudo evitar reír.
—¿Qué son estos? ¿Crees que podemos defendernos con armas ligeras?
—Son solo por seguridad.
—Te sientes seguro con tres carros de matones detrás de nosotros, armados hasta los dientes y tú con pistolas de muñeca.
—Tengo armas atrás.&n
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