Capítulo 12: Línea cruzada
Florence apartó su mano de inmediato, como si la hubiera quemado, y la apretó contra su pecho.
Se levantó apresuradamente, pero perdió el equilibrio cuando su pie se enredó con el borde de la sábana y, antes de darse cuenta, estaba cayendo.
Cayó de bruces al suelo con un golpe sordo y un gemido de dolor que escapó de sus labios.
—¿Qué? ¡No! Eso… eso es absurdo —exclamó de golpe, con el rostro tan rojo que parecía un tomate.
Su corazón latía tan fuerte que casi pensó q