Tal y como había dicho mi padre qué sería, apenas desperté y desayunamos mi padre le ordenó al chofer que me llevara a mi nueva manada, después de despedirme de mi madre quien soltó un par de lágrimas y de mi hermano que no paró en hacer chistes diciendo que aún iba a tener que soportarlo porque iba a ir todos los días a la mano a molestarme me había montado en la camioneta y me había ido.
Alexia y Lucas no bajaron a desayunar Supongo que ninguno tenía ganas de verme ni mucho menos despedirme