Alekos seguía de pie en medio de la habitación, mirando a un punto fijo. Definitivamente, cuando uno no entiende… no entiende. ¿Qué demonios estaba pasando ahí? No podía creer lo que había escuchado.
Era cierto que al principio no había reaccionado bien. Lo tomó por sorpresa: él era soltero y siemp