Mundo ficciónIniciar sesiónHan pasado media hora y Siphia no deja de sollozar, pasarse las manos por las piernas y el vientre, el vestido le cubre hasta los tobillos y cada segundo se lo estira más abajo. Siente miedo de que el imbécil vuelva a tocarla.
—¿A qué hora te vas a callar? —Pregunta Jared limpiando la pistola.
Sophia continúa llorando y pide que le rasque su mejilla, entre llantos. Sus manos atadas no la dejan hacer nada.