Lloré toda la noche. Me siento tan estúpida, me enamoré de él. Ya lo sabía. Conocía su reputación, que es un mujeriego. Cali me lo advirtió hace semanas. Él sólo me quería porque yo era una presa nueva, una conquista. Tan pronto como me atrapó, se fue a pastos más verdes.
Lo ignoré toda la noche, llorando. Antes de que saliera el sol, me metí en la ducha, me sequé los ojos y juré que no lloraría ni una lágrima más por Clint Nelson. Me puse mis pantalones de niña grande y decidí tomar las rienda