Me despierto despacio, calentita y rodeada del aroma del sándalo y el cedro. Hace mucho tiempo que no me sentía tan a gusto.
A medida que me despierto, empiezo a darme cuenta de ciertas cosas. Primero, estoy desnuda. Segundo, tengo un brazo alrededor de la cintura y una mano que me toca el pecho. Y, por último, hay un cuerpo grande, cálido y fuerte detrás de mí y algo largo y duro presionando mi parte trasera.
Intento zafarme del abrazo de Eli, pero su brazo me rodea y no me suelta. Entonces,