Mi dulce parejita está encima de mí, cabalgándome como un ángel caído. Me encanta su mirada diabólica mientras marca su propio ritmo, obligándome a tomar lo que me está dando. Su olor me envuelve y nunca he sentido tanto éxtasis en mi vida. Mi pareja, mi todo, está aquí, entregándose a mí.
Gimo cuando se aparta de mí, me recuesto sobre ella y entierro la cara en su cuello mientras la beso y la lamo. No puedo saciarme de su dulzura, una dulzura que nunca he tenido en mi vida y de la que nunca qu