La miro tímidamente mientras abro la puerta del coche por ella. "Sí, pero la verdad es que no me lo esperaba. Llevaba tiempo con los ojos en él, pensando en comprármelo algún día, pero por lo visto, a mi madre no se le escapa nada".
Ella entra y cierro la puerta. Doy la vuelta al coche, meto su mochila en el maletero y me uno a ella dentro. Mi coche ya huele a vainilla y miel. El espacio reducido hace que su olor sea mucho más intenso.
Cuando empiezo a bajar por su largo camino de entrada, rec