Mundo ficciónIniciar sesiónCuando entramos a la habitación, pude ver la decepción de Idris. Supongo, que al tratarse de un palacete antiguo, esperaba camas con dosel, y bañeras de patas metálicas. Pero lo cierto, es que nuestra habitación era discreta, decorada en colores pastel, y solo contaba con una ducha. Aunque se trataba de un modelo con chorro hidromasaje, por lo que suponía el mayor lujo que hubiera visto nunca.
- Idris.- dije yo.- ¿te parece







