AMELIA LEAL
Miro a mi madre dormida, todavía sin creer en los últimos acontecimientos. Compruebo si realmente está durmiendo, beso la parte superior de su cabeza y salgo de la habitación con la mente pesada. Cierro los ojos, aspirando aire en mis pulmones y luego dejándolo salir. Un escape, eso es todo lo que necesito.
— Ey. — Abro los ojos, enfrentándome muy de cerca a Pedro, está serio y su mirada es dura.
Cierro mi expresión, ignoro su presencia y entro directamente, sin importarme su protes