Después de un par de días, los sentimientos de Brooke ni siquiera se habían podido organizar, continuaba con su cabeza a mil aunque ella estaba dando todo de sí misma para intentar calmarse. Le resultaba ilógico la manera en que las cosas podían cambiar de un momento a otro, pero ella más que nadie sabía que era ilógico, no imposible y así tenía que enfrentar la situación en la que estaba ahora.
Pasó dos días enteros llorando cuando nadie la veía. Massimo pasó todo el tiempo que podía junto a el