Esteban regresó a su rutinaria vida, luego de su corta luna de miel en las Maldivas. Los días transcurrían rápidamente y la proximidad a juicio era cada vez menor. A ratos se llenaba de impotencia, de rabia, de indignación. No quería estar en medio de aquella disputa por su hija, mucho menos cuando a diario la pequeña Hope le preguntaba por Brooke, era evidente que la conexión entre madre e hija traspasaba los límites de la razón. Pero Esteban no podía decirle la verdad, decirle que aquella muj