Un lugar seguro.
“Gracias amor, es el mejor regalo de cumpleaños del mundo." Voltee a ver a Hanna y a Max que eran nuestros padrinos de bodas.
“Demos inicio a la ceremonia.” Mencionó el sacerdote.
Dylan y yo nos paramos derechos. Después el padre nos pidió que nos postraramos para recibir la bendición. Dylan me ayudó.
El sacerdote no paraba de hablar del valor del matrimonio.
Uno a uno comenzaron a ponernos el lazo y a darnos: las arras, las velas, la biblia, hasta que llegó el momento de dar nuestros votos.
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