Capítulo 75.
Simone.
Es una bebé hermosa, perfecta, toda mía, un mundo nuevo se refleja en esos iris claros, aún no se definen, pero sé que los tendrá del mismo color de los de él; más no debe saberlo, nadie debe, fue un error, pero es sin duda lo mejor que me ha pasado. Mi bella, eres solo mía, eres el regalo a tanto sufrimiento, a tanto desamparo; te cuidaré y te amaré siempre; Flavia.
Al despertar no hay sobresalto, no hay gritos, son lágrimas suaves surcando mis mejillas; tengo la mano en el vientre; si