Simone.
Hace meses estuve en estas oficinas, luciendo un traje barato y alquilado, dispuesta a suplicar por el empleo de secretaria; hoy entro por la puerta principal junto al jefe, es de esperar que todos los empleados se fijen en mí. Camino al lado de Edmond, algo en su semblante ha cambiado; si pensaba que no podía ser más serio estaba equivocada, la superioridad emana por encima de su ropa; te obliga a bajar la cabeza mientras esté en tu presencia. Imagino cuán duro tuvo trabajar para ganar