Simone.
Él se separa, supongo que nota la angustia en mi rostro. Voy hacia la mesa de noche, lo tomo; el alivio llega a mí cuando noto que no es sobre mi abuela; pero no del todo. Se trata de Ingrid, hace mucho no hablamos, la he estado evitando desde que me dejó sola aquella noche en el bar. No obstante contesto, es la única amiga que tengo.
—Hola, Ingrid.
—¡Amiga, qué alegría escuchar tu voz! Hace tanto no hablamos.
—He estado muy ocupada, lo siento.
—Soy yo la que se tiene que disculpar, Sim