Punto de vista de Elena
«Te ves muy bien arreglado», dije por fin tras mirarlo fijamente durante unos instantes.
Mi voz sonaba entrecortada y un poco ronca.
Dios mío, ¿esa era… era mi voz?
«Lo intento», respondió él. Una comisura de su boca se curvó hacia arriba, y no era una sonrisa, sino una mueca