Sylvia llegó ese día temprano a casa con un montón de ingredientes para el estofado y empezó a prepararlo con la tía Tonya.
Con la base de la sopa del estofado, la carne y las albóndigas que a Isabel le encantaban, la preparación les llevó cinco horas enteras.
Cuando ya era casi la hora de que llegaran los niños, Sylvia se quitó el delantal, sacó la mesa y las sillas al patio, y esperó a que llegaran.
Sin embargo, nadie apareció ni siquiera cuando el cielo se oscureció.
Sylvia miró su re