Emmanuel, Dona y Sonia se quedaron sin habla.
Los tres abrieron los ojos como platos.
La atmósfera se quedó en silencio durante unos segundos.
Sonia murmuró y preguntó:
—¿Hay algo mal con su cabeza?
Dona bajó la voz y respondió:
—Supongo que sí.
Emmanuel dijo:
—Yo también lo creo.
Al ver que los tres seguían de pie juntos, Sylvia caminó en su dirección.
La mirada de Sonia cambió. Pensó que Sylvia se estaba vengando porque la había golpeado antes, así que se dio la vuelta y