Bajo la luz floja, su sonrisa se veía tan gentil y dulce como lo era su voz.
Incapaz de evitarlo por más tiempo, se inclinó para acariciar su adorable rostro antes de preguntar en voz baja:
—¿Por qué tu boca es tan dulce hoy? ¿Comiste algunos dulces?
Sylvia se sonrojó, pero no lo apartó. Ella se acercó a él y le ofreció sus deliciosos labios al hombre.
—¿Por qué no lo intentas y lo descubres por ti mismo?
La expresión de Odell cambió y al instante la besó.
Su imponente cuerpo se mo