Sylvia gimió, aun sin ganas de hablar.
Odell se tapó la boca de nuevo, sin darle más la oportunidad de abrir la boca para hablar.
Pronto, sus ropas cayeron al suelo y sus cuerpos se retorcieron.
El hombre, que se había contenido durante mucho tiempo, finalmente consiguió lo que quería con ella.
En cuanto a Sylvia, ella era como una flor que se desmontaba, desmontaba y montaba metódicamente, solo para ser desmontada de nuevo...
Así, dieron vueltas y vueltas repetidamente hasta altas hor