Capítulo 860
El gran dormitorio de repente se puso caliente.

No obstante, cuando los dos estaban a punto de desnudarse, un fuerte gemido rompió la tensión.

Inmediatamente dejaron de moverse.

No muy lejos, Flint, que todavía estaba en pañales, estaba llorando.

Odell frunció el ceño y lo miró con disgusto.

—¡Callarse la boca!

Flint siguió gimiendo aún más fuerte que antes.

Odell se acercó a él.

Sylvia pensó que iba a arrojar al bebé y rápidamente tomó su mano. No le hagas daño, Odell.

—Se lo
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