La puerta se abrió desde el interior.
La enfermera sostenía a un bebé envuelto en una manta y le sonrió a Odell.
—¡Amo Carter, felicidades, es un niño!
Odell apenas miró al niño y se volvió hacia la enfermera con una mirada frenética en su rostro.
—¿Qué hay de ella? ¿Cómo está la madre?
La enfermera informó:
—Tanto la madre como el bebé están a salvo. Ejerció mucha fuerza durante el parto y está muy cansada. Ella está dormida ahora y debería estar bien después de que se le haya da