Odell tarareó una respuesta.
—¿Puedo molestarte para que me lleves? La abuela y la tía Ramona ya se fueron y no tengo transporte —dijo mientras se estremecía con la brisa.
Odell frunció el ceño con fastidio.
Fue entonces cuando varias figuras frente a la carretera se colocaron debajo de la farola, y una de ellas era Sylvia.
El coche que venía a recogerlos se detuvo frente a ellos.
Sylvia subió al coche primero y luego Christopher y Simon la siguieron. El coche se alejó después de eso.