Odell vio un carro lleno de rosas junto a Tristán, que se confesaba con Sylvia.
Levantó sus afiladas cejas y se limitó a observar con frialdad.
A su lado, Tara observaba la reacción de su rostro y también estudiaba cómo se desarrollaban las cosas entre Tristán y Sylvia.
En la otra habitación, Sylvia y Tristán no tenían ni idea de que Odell los estaba observando.
Sylvia miró a Tristán con una expresión complicada. Después del baile de aquella noche, sabía que le pasaba algo, pero, aun así