Los guardaespaldas se acercaron inmediatamente a Edmund.
Edmund se resistió un rato antes de que lo inmovilizaran contra el suelo.
Gritó: "Odell, ¿qué demonios te pasa? ¡¿Qué hice?!".
"Mételo en el maletero", dijo Odell.
Los guardaespaldas ataron al hombre y lo metieron en el maletero como se les había ordenado.
"¡Suéltenme!".
"Cállenlo", dijo Odell.
"Sí, señor."
"Odell, maldito–". Antes de que Edmund pudiera terminar, le metieron un trozo de tela en la boca y cerraron el maleter