Por desgracia, solo había cuatro asientos en el bote de bambú.
La Tía Tonya dijo inmediatamente: "Me voy a marear, así que no me uniré al viaje. Ustedes pueden ir".
Sylvia sabía que la Tía Tonya quería ceder su asiento, así que le puso el chaleco salvavidas. "Tía Tonya, esto es una balsa de bambú, así que no vas a marear. La abuela y tú pueden montar con los niños. Yo los esperaré aquí".
La Tía Tonya no pudo convencerla de otra manera, así que ayudó a la Señora Carter a subir al bote.
Sylvia