Melanie salió corriendo del cine por su vida y se dirigió directamente al coche del estacionamiento.
En cuanto subió al coche, le gritó al conductor: "¡Maneja! ¡Maneja ahora mismo!".
Temía que la alcanzaran los guardias de seguridad.
El conductor pisó a fondo el acelerador. Ella solo se calmó cuando el coche llegó a Lago Villa Victoria.
Le dieron varias patadas en la espalda, y todavía le dolía. Incluso tenía una marca rojiza de garras en la cara.
Melanie estaba furiosa. "¡Esa pedazo d