Las condiciones que ofreció eran tentadoras, pero su intención también estaba clara, quería que volviera a ser su amante.
Una irritación inexplicable brotó, provocando asfixia. Apretó los labios con fuerza.
Odell se dio cuenta de su silencio. Le apretó la barbilla y preguntó: "¿Por qué no dices nada?".
Sylvia lo mira a los ojos con lágrimas que contenían una pizca de frialdad. Dijo: "Odell, nunca aceptaré eso".
La expectativa de Odell dentro de su mirada se desvaneció enseguida.
"Siemp