Se miraron a los ojos y no intercambiaron ni una palabra.
Después de un breve momento, Sylvia volvió en sí y se movió inmediatamente para cerrar la puerta.
Sin embargo, Odell se burló y enseguida levantó la mano y empujó la puerta hacia el otro lado para evitar que se cerrara.
¡Pum!
La puerta se estrelló contra la pared y produjo un fuerte golpe.
Sylvia se puso pálida de horror. Retrocedió y protegió a Isabel con su cuerpo.
Odell la miró fijamente y luego dirigió su atención a Isabel