Freya no podía creer la impactante historia que escuchó de Caprice.
—Caprice, ¿ese viejo te hizo algo más? preguntó, con preocupación evidente en su voz.
Frunciendo el ceño con disgusto ante el recuerdo, Caprice respondió:
—Me tocó la cintura, eso es todo.
Freya, indignada, maldijo por el comportamiento pervertido. Volviendo a un tono tranquilizador, preguntó:
—¿Estás bien ahora?
Sonriendo, Caprice la tranquilizó:
—Sí, ahora estoy en la casa de Liam. Estoy bien.
—¿Liam? ¿El c