—Papá, ¿qué te ha pasado? —Caprice preguntó ansiosamente, con los ojos llenos de lágrimas.
A Sherry le dolió ver a su hija en tal angustia.
John levantó la mano y acarició suavemente la cabeza de Caprice, asegurándola: —Papá estará bien.
Caprice gimió:
—Papá, tienes la voz ronca.
—Eso es lo que pasa cuando te enfermas. Papá estará bien después de unos días de descanso.
—¿Está seguro?
—Sí.
Caprice frunció los labios e intentó subirse a la cama. Debido a su altura, le costaba asce