Carl saltó y golpeó la mesa con la silla que antes se había abstenido de tirar.
El ruido resonante sobresaltó a Ron, lo que le hizo agarrar con fuerza la taza. Miró a Carl.
—Carl, ¿qué significa esto? ¡Soy tu tío, tu mayor! ¿Es así como muestras respeto?
Carl, con ojos entrecerrados y encantadores, replicó:
—Ese no era tu tono cuando me calumniaste y antes de la intervención policial. Tío. Anciano.
Ron luchó por responder.
—Tú... tú...
—Basta de insultos. Si yo fuera tú, me