John apretó los labios y apretó con más fuerza.
Su mano agarró la muñeca de Sherry como un grillete, haciéndole imposible liberarse.
Sherry lo miró con timidez.
—¿Qué estás haciendo? ¡Déjame ir!
—Sherry, esa es mi pregunta. ¿Por qué me tomas la mano en medio de la noche?
Sherry se sonrojó, evitando el contacto visual.
—¡Nadie te toca la mano! Hace frío y tienes el cuello abierto. Sólo me preocupa que te resfríes, así que pensé en ayudarte con eso...
John se rio entre dientes.