Se acercó a la puerta, miró dentro y, en ese momento, la puerta se abrió.
Frente a ella estaba John, su imponente figura la tomó por sorpresa. Recién salido de la ducha, exudaba vitalidad, su piel radiante, los contornos de su nuez y clavícula visibles debajo de su camisa parcialmente desabrochada, revelando un pecho bien tonificado.
Sorprendida, Sherry se sintió cautivada por la vista, sus pensamientos momentáneamente nublados por el calor que emanaba del baño.
Admirando su físico, tragó