Su sonrisa parecía más siniestra de lo habitual bajo el juego de luces. Sherry sintió que no era bienvenida y se disculpó cortésmente.
—Disculpe, me iré ahora.
Con eso, ella se alejó. Al pasar junto a John, no pudo resistir una última mirada a Caprice.
Caprice, con lágrimas en los ojos, la miró. A Sherry le dolía el corazón y juró:
—Caprice, mami volverá por ti.
Caprice estuvo de acuerdo.
Entonces, una mirada siniestra vino de John, y Sherry, al ver su hostilidad, decidió que no ha