Su tono todavía tenía rastros de irritación, pero era evidente que deseaba su regreso.
—No quiero volver a ver a Shermaine. Deshazte de ella y consideraré volver —afirmó Sylvia.
—Ya la he transferido a otro puesto. No tendrás que volver a verla —aseguró.
La voz de Sylvia se volvió más fría y apretó los dientes mientras hablaba:
—No quiero que la transfieran; la quiero fuera de Corporación Carter. Sé que una vez salvó a la abuela, y si te sientes en deuda con ella, compénsala económicame