Mientras tanto, en Coastrock, Sherry estaba absorta en una llamada telefónica con Sylvia. Sin embargo, su atención cambió cuando recibió una notificación en su correo electrónico.
La notificación provocó un cambio inmediato en su expresión facial.
—Syl, acaba de surgir algo urgente. Tengo que irme.
—Por supuesto, ponte manos a la obra. Iré a dar un paseo —respondió Sylvia.
Sherry sonrió cálidamente.
—Diviértete.
Terminaron la llamada y Sherry abrió el correo electrónico recién reci