Llegaron los profesores que se habían inscrito para la excursión de dibujo, cada uno con su equipaje. Sylvia se unió al grupo y esperó junto a ellos a que llegaran Christopher y el autobús.
Eran las doce y cuarto, que era la hora habitual de almuerzo de Liam e Isabel. Sacó su teléfono y marcó el número de Liam. Él contestó inmediatamente.
La voz joven pero madura de Liam preguntó:
—¿Hola, mamá? ¿Qué pasa?
Sylvia sonrió.
—Liam, ¿Issy está contigo?
—¡Mamá, estoy aquí! —La clara voz d