Shermaine observó la expresión todavía gélida de Sylvia y rápidamente sonrió.
—Eso es excelente. Me siento aliviada —sonrió y habló en voz baja.
Su parecido con Sylvia era sorprendente.
La mirada de Odell se detuvo por un momento y luego respondió:
—Adelante, haz tus tareas. No te preocupes por nada más.
Sus palabras, que pretendían ser tranquilizadoras, calentaron el corazón de Shermaine, pero ella simplemente respondió:
—Sí, señor.
Luego, ella se fue.
Odell inmediatamente ce