—¡De ninguna manera! —Isabel respondió con un puchero. —Mami y tú sois hermosos. Por eso mis hermanos y yo somos adorables. —Su rostro regordete estaba lleno de confianza.
Sylvia no pudo evitar reírse ante la declaración de la niña.
Sherry sonrió.
—Tienes toda la razón, pero tu padre es...
Se le ocurrió un pensamiento repentino antes de que pudiera completar la oración, lo que hizo que la dejara sin terminar. En términos de apariencia, Odell era el epítome de la belleza, pero John tambi