Las manos de Odell se sentían vacías mientras la miraba.
—¿Sylvia? ¿Cuánto recuerdas?
Su voz sonaba ronca.
Sylvia lo miró con frialdad.
—Me arrestaste y me rompiste la pierna por Tara. Lo recuerdo todo.
Desanimado, Odell bajó la vista. Parecía haberse hundido en su propia ciénaga de remordimiento, agotando su energía y motivación. Parecía que lo único que recordaba eran terribles recuerdos.
¡Empuje!
De repente, un golpe golpeó su ancho pecho.
Atónito, Odell la miró.
Sylvia di